Soy lector habitual de Berto Pena y siempre ha recalcado que además de trabajar, desconectar es una herramienta de productividad fundamental. Siempre he pensado que se trataba de una paradoja, pero me quedé con esa idea rondando la cabeza.
Ayer tuve una tarde de agobio absoluto: se me acumulaban los correos y el trabajo en la mesa. Hacía una tarde preciosa, con viento sur y un sol impresionante, así que decidí hacer un paréntesis y me fui con el coche por una pista rural en un entorno impresionante rodeado de árboles (es la ventaja de San Sebastián: ese edén está a menos de 5 minutos del centro). En pleno éxtasis de desconexión, con el techo del coche abierto y escuchando los pajaritos, saqué esta foto a la que ya he cogido mucho cariño.
A mi regreso creo que avancé en hora y media mucho más de lo que había hecho esa misma mañana. Me sentía fresco y muy activo, y me di cuenta de lo importante que es encontrar esos momentos para uno mismo. Creo que voy a hacerlo habitual a partir de ahora!!
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