
Apple adora los pequeños detalles y por ello no sorprende que innove hasta en los periféricos más comunes. En lo que respecta a los ratones, el Mighty Mouse y Magic Mouse fueron pequeñas innovaciones muy sujetas a la funcionalidad de un periférico que no da más de sí. Pero ¿por qué no romper moldes? ¿Por qué no transgredir y dejar que sea otra la forma de 'relacionarse' con el ordenador? Básicamente eso es el Magic Trackpad.
Llevo 48 horas usándolo en sustitución del ratón (desde el primer momento tuve claro que la oportunidad que iba darle iba a ser justa) y hoy es el día en el que confieso que jamás volveré a utilizar un 'mouse' en este ordenador. Magic Trackpad proporciona una experiencia de uso mucho más suave, fácil e intuitiva. Es cierto que el primer día, hasta que te vas haciendo a todos los gestos andas un poco torpe, pero con el tiempo descubres con gran alegría nuevas funciones que no conocías y que hacen que vayas rápido como el demonio en el manejo del ordenador.
Porque más allá del amor a las nuevas tecnologías, este dispositivo es un 'killer' en productividad. La velocidad en la que uso el ordenador se ha incrementado en no menos de un 20%, y la comodidad es incomparable. Ya han quedado atrás los clics, golpes de muñeca y las 'salidas' de alfombrilla que tanto tiempo nos hacían perder. Ahora son todo suaves caricias a una superficie que acabas conociendo bien y que llegan al punto de haber conseguido que funciones que antes ejecutaba con el teclado (como copiar-pegar), ahora las haga con el Magic Trackpad. Sólo espero que poco a poco vayan llegando más funciones como el control del volumen o apagado del ordenador.
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