
En ocasiones en esta vida me he dicho aquello de "por qué no lo habré hecho antes", ante decisiones que de una forma u otra, el resultado posterior ha sido notablemente mejor al anterior. Me sucedió cuando abandoné la BlackBerry tras muchos años de satisfacciones y caí en los brazos del iPhone, y ahora me ha vuelto a suceder cuando he abandonado Movistar y me he hecho cliente de Simyo, un operador móvil virtual.
La portabilidad
¿Por qué migré? La mayoría de los usuarios te dirán que cambian por motivaciones económicas, que las hay, pero no era ése el factor determinante en mi caso. Estaba harto de los desmanes de Movistar. Fui cliente suyo (en telefonía móvil) durante varios años y el único recuerdo que guardo en la retina es el de las reclamaciones, una atención telefónica pésima y un trato al cliente deplorable. En la época BlackBerry fui víctima mes tras mes del llamado "cobro fantasma" de e-moción, y con el iPhone he tenido que llamar varias veces por cargos indebidos, y en cualquier caso, pagando una tarifa, como luego comprobaría, muy superior a la existente en otros operadores.
El cobro por quinto mes consecutivo de una línea fija que había dado de baja y así les constaba, fue el detonante para que una mañana llamara a Simyo (operador con el que mi hija tenía línea sin problemas desde hace un año) y solicitara la portabilidad. El proceso es muy sencillo: das todos tus datos (exactamente iguales que los que figuran en factura para evitar las triquiñuelas y retenciones) y te olvidas. Ese mismo día recibo un SMS de Movistar en el que me piden que les llame. Obviamente, lo omití. Pero al cabo de dos días me llamaron del 1004, esta vez desde España, para retenerme en un primer intento con todo tipo de descuentos o terminales, y en una segunda fase de la llamada con las "advertencias", donde me recordaron las penalizaciones por la permanencia pendiente. Contaba con ello: si mis cálculos no fallaban, en tres meses con Simyo había amortizado las penalizaciones. "Me quiero ir, lo siento". Fueron mis últimas palabras que escucharon en Movistar, y ahora llegó lo más interesante: "Hay unos plazos para la portabilidad y hasta el día 'x' no la vamos a realizar", me dijeron. O lo que es lo mismo: iban a agotar los días legales para llevar a cabo la portabilidad. ¿Por qué? ¿Para qué hacer esperar al cliente 'revoltoso'? Todos sabéis la respuesta.
Al cabo de unos días recibí las microSIMs de Simyo para los dos iPhones que tenemos en casa y el iPad, tras lo cual llamé a su SAC donde me confirmaron que la portabilidad se realizaría en la madrugada del viernes. Y así fue: el viernes por la mañana ya no tenía línea con Movistar y sí con Simyo, con datos y todo funcionando a la perfección y sin mayores inconvenientes.
Primeros días con Simyo
La mejor noticia es que no hay noticia: todo funciona a la perfección, e incluso tengo mejor cobertura que con Movistar en mi casa (la red es de Orange). El acceso a los datos también es más rápido desde mi ubicación y la calidad de audio excelente. Pero lo mejor es comprobar todas las noches en tu propia intranet el consumo del día al detalle: todas las llamadas (facturadas, en mi caso, a 3 céntimos el minuto) así como el consumo de datos, SMS y toda una panoplia de datos que luego puedes analizar. Pero en la web se pueden hacer muchas más cosas: cambiar de plan de precios tú mismo (los tres primeros cambios son sin costo), activar o desactivar el buzón, bloquear una SIM en caso de robo, y lo que es mejor, darse de baja mediante un sólo clic. Creo que Movistar ni ningún operador 'convencional' soportan la comparación.
Todavía no he cumplido un mes con Simyo como para hacer balance, así que es pronto para calcular el beneficio económico (o la pérdida del pasado, si lo miramos de esa manera). Es posible que Simyo también falle y cometa errores, pero hay una gran diferencia: no hay permanencias ni más compromiso que el pago mensual de las facturas. De repente, te sitúas como cliente en otro estado de, podríamos decir, dignidad, que hasta ahora no se había vivido.
Actualizado: Hay que decir lo positivo, pero también lo negativo. He tenido en un par de ocasiones cortes en la navegación en el iPhone o bajadas de velocidad exageradas en zonas con muy buena cobertura 3G. Nada grave, pero con Movistar no sucedía. Por otro lado, la descarga de datos es exagerada y voy ya cerca de 200 MB en apenas 10 días, algo que tengo que mirar con Simyo. Por lo demás, feliz, como bien decís.