Lo bueno de contar con un blog personal es que uno se asoma por él cuando le apetece, y en esta ocasión para compartir con vosotros mis experiencias hasta la fecha con Amazon. Todo empezó hace ya unos meses, cuando todavía no estaba inaugurada la tienda Amazon.es y yo me hice con un Kindle Touch 3G en Estados Unidos a través de un amigo. Todo iba de maravilla, pero contaba con el inconveniente de estar todo el texto de los menús en inglés (no muy grave), pero también los diccionarios en aquel idioma (esto sí molestaba más). Con la apertura de Amazon.es me puse en contacto con ellos a través del chat para ver la posibilidad de incorporar los diccionarios al español en el dispositivo y en menos de 3 minutos estaba hecho. El operador se encargó de descargarlo desde la central a mi dispositivo: "¿Lo ve en pantalla?" Preguntó. Y sí, sí lo veía. Fue mi primer impacto, positivísimo, claro está, de la relación con el cliente de Amazon. Nada de FAQs, de locuciones o retrasos en la respuesta: todo inmediato y con un cuidado exquisito que terminó con el operador deseando un buen día.
Round 2. Me compré una funda con luz para el susodicho Kindle. Me llegó perfectamente al cabo de dos días y al acoplarla descubrí que no funcionaba. Nuevamente contacté con el soporte y una vez más todo fueron facilidades: me gestionaron la devolución y me enviaron de forma inmediata otra funda. Resulta que la segunda funda no funcionó, con lo que deduje que el problema residía en el Kindle. Nuevo contacto con el soporte (vía chat) y nuevamente facilidades, aunque aquí topábamos con un problema: mi Kindle había sido comprado en EEUU. Mientras escribía los mensajes en el chat con el soporte me suena el móvil: era el propio operador con el que estaba chateando que pensó en agilizar los trámites por teléfono.
Me explicó que tenía que Amazon España me enviaba un nuevo Touch sin coste pero que yo tenía que devolver el mío a Estados Unidos y ellos me costearían el envío. "Mucha complicación para una funda", pensé, así que decliné la idea. Le di las gracias y le dije que no se molestaran. Preocupación al otro lado de la línea. "No me cuelgue por favor", me dijeron. Y ahora viene lo bueno. Vuelve el operador y me explica (con una lógica abrumadora): "Si usted se queda con esa funda sin funcionar, va a estar insatisfecho", afirmó, "así que le vamos a enviar el nuevo Kindle en cualquier caso y yo personalmente (ojo a la frase) buscaré una opción de devolver el defectuoso sin que sea un inconveniente para usted".
Dicho y hecho: al cabo de dos días tenía un flamante nuevo Kindle (la funda funcionaba) y tan feliz. ESO es cuidar al cliente y mi satisfacción me ha impulsado a escribir estas líneas y compartirlo con todos. Bravo, Amazon.







